A una centésima de El Guerrouj

Kejelcha 0,01

 Tan solo unos minutos después de haberse quedado a una centésima del legendario récord de la milla en pista cubierta de Hicham El Guerrouj (3:48.45), Yomif Kejelcha (Etiopía, 1997) salió de nuevo a la pista donde acababan de disputarse los Millrose Games para continuar entrenando, como si la vida en el universo del entrenador Alberto Salazar siempre continuase igual.

E inevitablemente, ajeno a las predicciones de la revista Track and Field News que antes de ese momento solo lo situaban como posible medalla plata en los 5.000 metros del próximo mundial de Doha (entre medias de sus compatriotas Selemon Barega y Hagos Gebrhiwet), Kejelcha siguió corriendo y lamentándose por esa centésima que se le había podido escapar en cualquier lugar, al mismo tiempo que las conversaciones ya comenzaban a situarse muy lejos de allí, girando alrededor de nombres con tanta mítica como Eamonn Coghlan, Bernard Lagat o el propio El Guerrouj.

 Pero junto a la misma pista, Alberto Salazar sonreía feliz viendo a su pupilo y seguramente en su cabeza solo había un nombre que se repetía como un mantra: Mo Farah.

 Hasta ese mismo momento, todo el atletismo mundial había sido muy escéptico ante la posibilidad de ver correr a Kejelcha por debajo de 3:49, pero con todas las cartas ya puestas encima de la mesa Salazar sonreía debajo de su gorra pareciendo gritar al mundo un nuevo mensaje: tras el paso de Farah a la ruta y su adiós al Oregon Project, Kejelcha está llamado a ser su sustituto, capaz de correr el medio fondo tan rápido como el mejor de todos los tiempos y desde ahí poder aspirar a ser imbatible en las carreras de fondo.

 Como siempre, el verano es quien dictará sentencia, pero el entrenador de Oregon sabe muy bien cómo construyó el imperio del británico sobre su capacidad de correr más rápido que los mejores mediofondistas y unos últimos 400 metros inalcanzables para el resto, y sin esperar ni un solo ciclo olímpico parece poder presumir ya de un nuevo pupilo sobre el que aparentemente está volcando todas sus obsesiones, empezando por la capacidad de correr muy muy rápido durante el invierno.

 Y además, no está solo.

 En el mismo escenario de los Millrose Games, persiguiendo esas mismas locuras de su entrenador que suelen dominar los inviernos sin campeonato del mundo de sus pupilos, Donavan Brazier corrió los 800 metros en 1:44.41 pulverizando el récord estadounidense que databa de 1992 (Johnny Gray 1:45.00) y situándose quinto de todos los tiempos, la joven alemana Konstanze Klosterhalfen consiguió también la quinta mejor marca de toda la historia en la milla en pista cubierta (4:19.98) e incluso el medallista de bronce olímpico Clayton Murphy bajó su marca de la milla bajo techo hasta 3:53.30 (Murphy viene de correr en 1:45.94 en Boston y de establecer un récord mundial no oficial en pista sin peralte con 1:45.92 en los Camel City).

 Por si fuera poco, Galen Rupp y Jordan Hasay comienzan a dejarse ver en plenos ejercicios de recuperación dentro de su camino hacia el maratón; y Salazar solo parece anunciar una consigna:

 “Corran, sigan corriendo, que el equipo ya está aquí de nuevo y hemos vuelto más rápidos que nunca”.

Kejelcha Vs Mo Farah

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