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En busca de los orígenes del atletismo español, mucho antes de la llegada del atletismo que hoy conocemos a través de los gentleman británicos y la Amateur Athletic Association inglesa, todo empezó ligado a las actividades diarias del trabajo en el campo alrededor de las cuales comenzaron a nacer los primeros deportes tradicionales y las competiciones que se organizaban en las plazas durante las fiestas tradicionales de los pueblos.
Tiempo de korrikalaris, andarines, palankaris, lanzadores de barra, desafíos, apuestas y pollaradas o corridas de pollos.
En pleno siglo XXI, el club Barraires de Zaragoza es uno de los mejores ejemplos de recuperación, cuidado y divulgación de aquellos deportes tradicionales como el lanzamiento de barra aragonesa con los que empezó todo.
Mañana será un honor debutar con los colores y el escudo de este club con el que me siento tan identificado en el medio maratón de Carabanchel. Pronto llegarán millas urbanas, carreras de pueblo e incluso maratones olímpicos, detrás del recuerdo de aquellos primeros corredores, lanzadores y atletas que pasaron de las campas de Euskadi y Aragón al estadio olímpico.