Ultramaratón

Los corredores de larga distancia son personas extrañas. Tienes que querer hacerlo de verdad. No tienes que ganar o vencer a nadie, sólo tienes que superar la situación. Ese es el verdadero sentido de la victoria“.

Tedd Corbitt (1919-2007), pionero del ultramaratón considerado como el padre de las carreras de larga distancia. Miembro del New York Pioneer Club desde 1947, fue cofundador y primer presidente de New York Road Runners, parte fundamental del maratón de Nueva York desde su primera edición en 1970.

Fotografía e historia New York Pioneer Club: Tracksmith

La milla infinita de Ron Hill

In Memoriam. Ron Hill (1938 – 2021), ganador del maratón del Campeonato de Europa Atenas 1969 en el estadio Panathinaikó de la capital griega.

Tras la dura decepción que experimentó en los Juegos Olímpicos de Tokio 1964, convencido de que no dejaría de hacer todo lo posible para convertirse en el mejor corredor del mundo, decidió tomar una firme decisión: a partir de ese momento correría todos los días, sin descanso. Al menos una milla diaria. Hasta que nadie le pudiese alcanzar. Y ya nunca se detuvo (…)

A lo largo de todas estas décadas, la figura de Hill corriendo entre la niebla del norte de Inglaterra ha sido una de las mejores respuestas a la pregunta de por qué corremos, como quien, sin más explicaciones, se aferra a un mismo instante que repite cada mañana, porque al fin y al cabo detrás de cada verano siempre llega el otoño y este vuelve a ser cada vez la primavera del invierno, parte de un círculo que no deja de dar vueltas y al que es mejor subirse y no querer bajarse nunca (…)

Bajo el cielo azul griego en el que se pierde nuestro viaje, a miles de kilómetros de los interminables días de lluvia ingleses, cuando tecleamos en nuestro móvil el lema “Corre todos los días” que el mismo Ron Hill popularizó (#RunEveryDay en su inglés original de las redes sociales), la pantalla se llena de sugerentes imágenes publicadas por corredores anónimos de todo el mundo que invitan a dejarlo todo y salir corriendo. Caminos que se abren paso entre los árboles del bosque, soles que brillan al fondo de pequeñas y solitarias carreteras, coloridos graffitis urbanos, zancadas perdidas sobre caminos nevados y hasta interminables dibujos del paso de los días a la carrera, metáforas de los momentos que busca cada uno de los corredores que a diario llenan los parques de todo el mundo, deseosos de huir hacia ninguna parte. Sin duda, el mayor triunfo de Hill ha consistido no solo en no pararse nunca, sino en que, cuando no ha habido más remedio que detenerse, todo haya seguido girando alrededor del ejemplo en el que convirtió su propia vida (…)”

Extracto de La primavera del invierno, Regresar a Maratón (Miguel Calvo, Ediciones Desnivel 2019)

20 de Mayo

“El viento creador se detuvo a reposar en esta isla. Estaba ocioso. El cielo y el mar vivían en paz. Entonces el viento recogió con furia las piedras volcánicas. Las amontonó, las sembró, jugó con ellas, las diseminó por la isla. Pero no se quedó contento. Aquí debía vivir. Y así fue la historia. Existieron las culturas del trigo, de los metales. Existió la edad de piedra, la cultura del maiz. Esta fue la cultura del viento. Mucho antes que los navegantes de Polinesia. Antes de los reyes. Antes de los descubridores. Antes de los dioses. Antes del fundador: Hotu Matua. Antes de todos ellos fue el viento”.

Pablo Neruda

[Dos primaveras ya sin celebraciones, pero ningún 20 de mayo sin flores]

Atletismo puro

En nuestra época el Mundial de Cross era sagrado… ¡Lo preparaba hasta José Luis González! (fue subcampeón junior en 1975). Quizás no lo hiciese con la misma intensidad que la pista, pero quería estar ahí. Lo preparaba Walker, Dixon… mediofondistas como él. Lo preparaban maratonianos como Salazar… Lo preparaba todo el mundo. Es una prueba de muchísimo nivel en la que sales a saco, sigues a saco… y terminas como puedes. No hay táctica de equipo ni esas cosas que dicen, es mentira; no existen porque no se pueden llevar a cabo, cada cual hace lo que puede, cuando no tira uno tira el otro y la carrera no para en ningún momento, cosa que sí sucede en la pista, donde puedes correr con las liebres a muerte o adoptar una actitud más conservadora. Desde que dan el tiro hasta que terminas vas al límite: es el atletismo puro“.

Antonio Prieto, el “Taka”. Entrevista contenida en “El Taka”, reportaje publicado en el número 197 de Runner´s World (Julio 2018). Texto: Alberto Hernández; Fotografías: Bárbara Sánchez.

Diario de Argónida

Templo de Poseidón, cabo Sunio (Grecia)

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Dum loquimur, fugerit invida aetas.

HORACIO, Odas, I, 2.

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Nunca serás ya el mismo que una vez

convivió con los dioses (…)

J.M. CABALLERO BONALD, Fábula.

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Siento pasar los barcos por dentro

de la noche. Vienen de un transitorio

distrito del invierno y van a otra interina

estación de argonautas,

esas rutas

quiméricas que rondan

los fascinantes puertos de la imaginación (…)

J.M. CABALLERO BONALD, Nocturno con barcos.

Mariano Haro

«Igual que si fuera un personaje extraído de una novela de Miguel Delibes, es imposible entender la figura de Mariano Haro sin todos los campos y las tierras pinares que dibujan las nostalgias de Castilla, tan anchas como un páramo interminable (…)

Al final de todo el camino, nadie mejor que el escritor Francisco Umbral para definir al corredor palentino, tal y como escribió en El País a su regreso de los Juegos Olímpicos de Montreal 1976 en los que se quedó una vez más tan cerca de la gloria: “Mariano Haro vuelve ahora a la soledad del corredor de fondo, que para él es una soledad palentina y postolímpica”. 

Reflejo de la España que comenzaba a asomarse al mundo durante aquellos años sesenta y sesenta después de tantos años de dictadura, suele asociarse la imagen de Haro al gran corredor al que sólo le faltó un último paso para subir a lo más alto del olimpo mundial. Pero, en realidad, ¿qué es la derrota? ¿qué es la victoria? 

Huyo del ruido, del tráfico y del ajetreo de las grandes ciudades, y por eso siempre he seguido viviendo en mi pueblo de Becerril de Campos– respondía el propio Haro en una entrevista de la televisión de la época -. Me gusta la soledad del corredor de fondo y, de hecho, disfruto la naturaleza, pero estando solo, escuchando los ruidos del campo y de los pájaros”. 

Casi medio siglo después de Múnich, sigue siendo emocionante huir del ruido actual y volver tras los pasos de Haro por los mismos caminos de Tierra de Campos donde corrió desde niño detrás de las perdices y que luego convirtió en el lugar de entrenamiento de uno de los mejores fondistas de la historia del atletismo español. Recordar el sonido de la respiración que acompañaba a sus zancadas. Imaginarle de nuevo pintando sobre el campo un círculo de 100 metros de diámetro para poder entrenar como si estuviera corriendo en una plaza de toros y convertir todo aquello en un estadio olímpico. Volver a escuchar los gritos de “¡Haro! ¡Haro! ¡Haro!” que han quedado grabados para siempre en el hipódromo de Lasarte y las campas que rodean al pueblo de Elgoibar y al resto de las cunas del cross en el País Vasco. O volver a verle en un viejo vídeo que permanece prácticamente oculto en las profundidades de internet corriendo en cabeza durante la final olímpica de 10.000 metros como si no hubiera mañana y en la vida todo fuera correr hacia delante sin mirar atrás. 

Lo importante es no pensar– explica Haro convertido ya en un mito en los viejos archivos de Radio Televisión Española-. Lo importante es no pensar y seguir corriendo. Correr. Que pasen los kilómetros y que sigas pensando que todavía no has hecho nada”. 

En definitiva, un viaje desde la vieja España repleta de relatos de perdedores y soñadores a un futuro prometedor y sin complejos donde correr cara a cara con los mejores corredores del mundo, pero con la seguridad de ser fiel siempre a tus raíces, a tu manera de ver la vida y al paisaje castellano donde siempre has sido feliz.

¿Acaso puede haber una victoria mayor?»

Extracto de “Mariano Haro”. Miguel Calvo, Nº 23 CORREDOR\ (abril 2021)
Lectura del artículo completo en la web de CORREDOR\

Club Akiles

El Club Akiles surgió en 1963 en la antigua sede del Cuartel de la Montaña que, posteriormente, acogió las instalaciones deportivas José María Cagigal. Tras disgregarse como sección del Cuartel de la Montaña, el Club Akiles se constituyó como Agrupación Deportiva de la Real Federación Española de Atletismo en 1978. Abierto a todos los corredores, el club entrena los sábados y domingos en la Casa de Campo de Madrid“.

Página web Club Akiles de Atletismo (c/ Santa Fé, 13 Madrid)

Itálica (Memorias de Adriano)

Mosaico romano, Conjunto arqueológico de Itálica (Sevilla)
[Fotografía página web oficial Cross de Itálica]

La carrera, aun la más breve, me sería hoy tan imposible como a una estatua, a un César de piedra, pero recuerdo mis carreras de niño en las resecas colinas españolas, el juego que se juega con uno mismo y en el cual se llega al límite del agotamiento, seguro de que el perfecto corazón y los intactos pulmones restablecerán el equilibrio. De cualquier atleta que se adiestra para la carrera del estadio, alcanzo una comprensión que la inteligencia sola no me daría“.

Marguerite Yourcenar: Memorias de Adriano (Traducción de Julio Cortázar). Edhasa, Narrativas Históricas, p. 12. Barcelona, 2006.

[Desde 1982 el Cross Internacional de Itálica se disputa en el recinto arqueológico de Itálica (Santiponce, Sevilla), la primera ciudad romana fundada en Hispania (206 a.C.) y cuna de los emperadores Trajano, Adriano y Teodosio I el Grande]

Palmarés del Cross Internacional de Itálica

El día más corto

The Shortest Day (Susan Cooper / Carson Ellis)

Según el guión de lo que era nuestra vieja vida, estos días de otoño deberíamos de estar terminando de preparar el maratón de San Sebastián. Soñando con perseguir olas en Zarauz, con imaginar horizontes en Guetaria, con correr en la bahía de la Concha y con saltar al infinito desde el peine de los vientos. De la inmensidad de la luz mediterránea de Atenas a la inmensidad del gris atlántico del norte del norte.

Pero todo cambió y toca inventar nuevos paisajes, aún condenados a seguir separados.

Desde el mismo principio del mundo, todas las antiguas civilizaciones celebraron fiestas alrededor del solsticio de invierno: el día más corto; la noche más larga; y la nieve, el frío y la oscuridad que simbolizan los días en los que acaba el año y todo vuelve a empezar. Muy especialmente los antiguos celtas y vetones que poblaron la provincia de Ávila, desde el valle Amblés a los castros que se extienden por toda la sierra abulense y la frontera de la Moraña que comienza más allá de las Cogotas.

Morir para volver a renacer. Resguardarnos bajo las mantas para seguir escuchando viejas historias. Encender el fuego para seguir guiándonos en la oscuridad. Y, justo a falta de 10 semanas, seguramente sea el mejor momento para decidir que volveremos a preparar juntos el camino y a correr por nuestra cuenta bajo las sombras de la noche que anuncia la llegada del invierno, siempre unidos a pesar de la distancia.

#TheShortestDay #RegresarAMaratón

Tierra celta

Los galos afirman que son descendientes de Plutón y que eso les ha sido transmitido por los druidas. Por ello todo lo cuentan no según el número de días, sino de noches; los aniversarios de nacimientos y los inicios de los meses y de los años se cuentan como que el día sigue a la noche.

La Guerra de las Galias (libro VI: XVIII), Julio César [s. I a.C.]

Sherlock

Dorando Pietri durante el maratón olímpico de Londres 1908

[El maratón de Londres más literario]

Cada mes de abril cerramos la maleta rumbo a la capital londinense aferrados al juego entre literatura y realidad, mientras seguimos los consejos de Herman Melville: “Hay dos lugares en el mundo en los que una persona puede desaparecer por completo, la ciudad de Londres y los mares del Sur”.

En busca de aquel Londres que ya no existe, como si estuviéramos en un relato de Sherlock Holmes, todavía podemos pasear en nuestra imaginación a bordo de un coche de caballos, envueltos en la niebla y con las calles iluminadas por un tenue alumbrado de gas.

Dentro de aquel marco, la capital británica acogió por primera vez unos Juegos Olímpicos en 1908, hace 110 años, y probablemente nunca haya habido un maratón más dramático que el que se disputó entre en el castillo de Windsor y el White Stadium, configurándose la distancia con la que hoy lo conocemos, y que acabó con Dorando Pietri exhausto cayendo al suelo una y otra vez dentro del mismo estadio cuando iba en primera posición.

Cargadas de romanticismo, desde entonces muchas leyendas han situado al escritor Conan Doyle ayudando al corredor italiano a llegar a meta antes de ser descalificado por recibir ayuda, pero en realidad el creador del famoso detective estaba en la tribuna cubriendo la carrera para el Daily Mail y desde allí nos dejó una de las crónicas olímpicas más literarias de todos los tiempos:

No creo que ningún hombre de entre la multitud deseara que la victoria se le escapase a aquel valiente italiano en el último instante (…) Estaba a pocas yardas de mi asiento. Y entre figuras que se incorporaban y manos que tanteaban el aire, pude ver su cara demacrada y amarillenta, sus ojos vidriosos e inexpresivos, el oscuro y lacio pelo pegado a la frente (…) Gracias a Dios, está de nuevo pie. Sus pequeñas piernas rojas avanzan incoherentes pero sin cesar, impulsadas por una fuerza de voluntad suprema (…) Ha llevado la resistencia humana hasta sus límites”.

De vuelta al presente, frente al palacio de Buckingham, nada más terminar de correr el actual maratón londinense, el juego continúa y el asfalto rojizo de The Mall comienza a hacernos dudar de dónde nos encontramos, como si el propio suelo que pisamos nos hiciese pensar que estamos sobre el tartán de un gran estadio, envuelto para siempre en la lluvia de los Juegos Olímpicos de Londres 2012 que en este mismo lugar dibujó la escena en la que la ganadora Tiki Gelana permanecía sentada en el suelo tras un duro sprint final, mientras que Priscah Jeptoo, plata, se arrodillaba sobre el asfalto con los ojos cerrados sintiendo el agua caer.

Después, ya recuperados por el esfuerzo, podemos caminar hasta el 221B de Baker Street.

Tan ficticio como el propio personaje, cuando Doyle inventó las historias de su detective la calle en la que situó su casa ni siquiera llegaba hasta ese número. Pero con los años, ya muerto el escritor, la calle se estiró hasta Regents Park y una entidad bancaria se situó en la famosa dirección. En  una preciosa historia, el banco tuvo que terminar destinando a miembros de su propio personal para contestar todas las cartas que llegaban a nombre de Sherlock Holmes. Hasta que la creación del museo y del actual y ficticio 221B que hoy en día se puede visitar supuso la definitiva unión entre realidad y literatura.

Tal y como escribió Ricardo Piglia, “las ciudades de la literatura han existido pero ya están destruidas. Todas son como la Ítaca de Odiseo, lugares reales que se han perdido”.

Y mientras, viajar, igual que correr maratones al tiempo que buscamos en el interior de nosotros mismos, nos suele regalar el privilegio de poder seguir encontrando esas ciudades que dejaron de existir y que ya no sabemos distinguir de la realidad.

Miguel Calvo (Columna publicada en el número 194 de la revista Runner´s World, abril 2018)